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Estados péndulo en las midterms: ¿cuáles son y cómo pueden definir el control del Congreso de EE. UU.?

🇫🇷 Francia · Política · hace 3 h · Fuente: France 24 Español

Estados péndulo en las midterms: ¿cuáles son y cómo pueden definir el control del Congreso de EE. UU.?

Como en cada elección en EE. UU., hay carreras que pueden inclinar el control de la Cámara de Representantes y del Senado. Si bien republicanos y demócratas suelen contar con territorios seguros, en los estados péndulo se libran las disputas más intensas, con candidatos fuertes y millones invertidos en propaganda. Los demócratas confían en que la impopularidad de Trump les allane el camino al dominio del Congreso, mientras los republicanos esperan contener la fuga y retener el Senado.

Por: FRANCE 24 Un estado péndulo es un término que se repite en cada elección en Estados Unidos . Se refiere a aquellos territorios donde no existe una inclinación clara hacia alguno de los dos grandes partidos y que son capaces de cambiar de color entre un ciclo electoral y otro.

Es en esas carreras electorales competitivas en los que republicanos y demócratas se juegan el control de la Cámara de Representantes y el Senado , por lo que allí suelen enfrentarse candidatos fuertes y los donantes suelen destinar millones de dólares en sus campañas.

En la Cámara Baja, los 435 distritos congresionales eligen a sus representantes cada dos años y los republicanos entran a la recta final hacia las midterms con 219 miembros, apenas uno por encima de la mayoría.

Conservar esa ventaja asoma como una tarea difícil. Si históricamente los votantes tienden a votar en contra del partido que ocupa la Casa Blanca en los comicios de mitad de mandato, a eso se suma el creciente malestar hacia el presidente Donald Trump por los altos precios del combustible como consecuencia de una estancada guerra lanzada contra Irán , impopular incluso entre sus bases.

La principal apuesta para los republicanos puede pasar por conservar el dominio del Senado, que ostenta por 53 a 47. De los 35 asientos que se ponen en juego el 3 de noviembre, 22 están pintados de rojo y 13 de azul. Es decir que, teniendo al vicepresidente J.D. Vance con el poder de romper un empate, los demócratas necesitarían retener los suyos y sumar al menos cuatro escaños más.

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Esto implicaría imponerse en al menos dos estados en los que Trump ganó la elección en 2024 por diferencia de dos dígitos. Sin embargo, al calor de las encuestas recientes, lo que parecía una carrera cuesta arriba por el control de la cámara alta se ha convertido en una posibilidad más firme para los demócratas.

Buena parte de la elección pasará por diez estados, que repasamos a continuación:

Carolina del Norte es un estado que, a nivel federal, se ha resistido a los demócratas desde la victoria de Barack Obama en 2008. En la última elección presidencial, Trump se impuso por un ajustado margen de tres puntos.

Sin embargo, el partido azul tiene altas expectativas con uno de sus candidatos más fuertes de estas midterms, el exgobernador Roy Cooper, quien sirvió en dos períodos consecutivos entre 2016 y 2024. En 2020 se adjudicó la reelección, incluso cuando Trump se impuso en la elección presidencial.

Su rival será Michael Whatley, expresidente del Comité Nacional Republicano que aspira a un cargo público por primera vez y es un aliado incondicional de Trump, lo que no ha probado ser precisamente una fortaleza en esta carrera electoral.

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Las perspectivas son más que favorables para Cooper, quien aspira a reemplazar al republicano Thom Tillis, un crítico de Trump que optó por no buscar la reelección. Las encuestas han dado sostenidamente la ventaja al demócrata, en algunos casos por dos dígitos, y un importante súper-PAC republicano (comité de acción política que, a diferencia de los PACs, puede recaudar dinero ilimitadamente pero sin coordinarse con el candidato) pareció dar por perdida la batalla al empezar a desviar recursos hacia Kansas, un estado que hasta hace poco parecía una opción segura para los republicanos.

En Carolina del Norte también habrá que seguir de cerca la disputa por el primer distrito a la Cámara de Representantes. Esa circunscripción fue una de las rediseñadas para profundizar su tendencia conservadora, pero el demócrata Don Davis ha optado por buscar su reelección de todas formas y los sondeos lo muestran en una cerrada disputa con Laurie Buckhout, quien va por la revancha tras perder por apenas 6.000 votos en 2024, bajo los antiguos límites del distrito.

Es el estado que los demócratas han marcado como prioridad. Aunque Trump nunca ha ganado una elección allí, la banca del Senado está en manos de la republicana Susan Collins, que ganó por primera vez en 1996 y ha conservado su lugar desde entonces.

La política de 73 años es un hueso duro de roer y ha construido su campaña sobre temas locales, defendiendo su larga trayectoria en la Cámara Alta y las inversiones federales que ha logrado atraer al estado. También se ha distanciado recurrentemente de la figura de Trump –de hecho, votó a favor de condenarlo tras el proceso de destitución derivado del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021–, ha evitado aparecer junto a él y ha reconocido que no es la senadora favorita del presidente.

Sin embargo, los demócratas buscan que el electorado le pase factura por haber contribuido a la confirmación de Brett Kavanaugh como juez de la Corte Suprema de EE. UU. , quien luego se sumó a la mayoría conservadora que anuló el derecho federal al aborto, el cual se ha convertido en un asunto de la campaña.

La disputa, no obstante, también está siendo turbulenta para los demócratas. Inicialmente, el partido nominó a Graham Platner, un productor de ostras de perfil progresista cuya enérgica campaña forzó la retirada de la candidatura de la gobernadora Janet Mills, que era la opción favorita del 'establishment' del partido. Poco después, Platner se vio obligado a abandonar la contienda luego de que resurgieran acusaciones de agresión sexual en su contra, las cuales él ha negado.

En una convención de emergencia, los demócratas respaldaron a Troy Jackson, quien había quedado tercero en la primera vuelta de las primarias para gobernador. El expresidente del Senado de Maine , de corte progresista y respaldado por Bernie Sanders , construyó una campaña menos vigorosa que Platner y ha gastado casi la mitad que Collins, pero las encuestas vaticinan un final apretado, con una leve luz a favor del demócrata.

Otra disputa cerrada que centra la atención en Maine es por el segundo distrito para la Cámara de Representantes. El demócrata centrista Jared Golden, que logró imponerse en 2024 mientras Trump ganó la circunscripción por 9 puntos, ha decidido no buscar la reelección y el auditor estatal progresista Matt Dunlap ocupó el lugar de candidato azul.

Respaldado por el programa 'Red to Blue' del comité de campaña de los demócratas en la Cámara Baja, Dunlap está cabeza a cabeza con el exgobernador republicano Paul LePage.

Más allá de ir a la caza de algunos escaños en manos de los republicanos, la prioridad de los demócratas es conservar los que ya tiene, sobre todo en estados muy disputados como Georgia .

Allí, Jon Ossoff llegó al cargo junto con el senador Raphael Warnock tras la segunda vuelta electoral en 2021, rompiendo con 19 años de triunfos republicanos en comicios al Senado por Georgia.

Ossoff es una carta fuerte para los demócratas por su capacidad extraordinaria para recaudar fondos y sus videos de campaña de cuidada producción que se han vuelto virales, al punto de generar especulaciones sobre una posible candidatura presidencial en 2028.

Encuestas recientes le dan un margen de dos dígitos de distancia sobre su rival, el empresario de transporte y actual representante Mike Collins, cuya campaña no parece haber despegado pese a la inversión de los republicanos, que de todas formas no parece alcanzar frente a los recursos abrumadores de Ossoff.

En Georgia, además, se pondrá en juego uno de los doce asientos de la Cámara de Representantes hoy controlados por republicanos que han quedado vacantes porque sus actuales ocupantes no van a presentarse a la reelección.

Es el caso de Buddy Carter, del primer distrito del estado, que cayó en las primarias republicanas para el Senado. Su lugar se lo disputan el republicano James Kingston y la demócrata Amanda Hollowell. En 2024, Carter consiguió una amplia victoria por más de 24 puntos, un antecedente positivo para los republicanos.

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Una de las carreras al Senado que mayor atención ha atraído es la de Michigan , un estado en el que los demócratas no pierden desde 1994.

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