Amina Helmi, la científica argentina que recibió el "Nobel de astrofísica" por encontrar los restos de la última gran fusión de la Vía Láctea
🌎 Mundo · General · hace 2 h · Fuente: BBC Mundo

Cargando Cargando Amina Helmi tenía 11 años cuando tomó conciencia de la astronomía.
Vivía en su ciudad natal, Bahía Blanca, a unos 600 km de Buenos Aires, y había ido con su madre, dos amigas y la mamá de ambas a visitar el planetario de la capital argentina.
"Éramos cinco mujeres. Recuerdo las imágenes bellísimas del cielo, me impactó", le dice a BBC Mundo.
La curiosidad se transformó con los años en una carrera en astrofísica. Y en una pasión por comprender que llevaría a la científica a descubrimientos fundamentales sobre cómo se formó la Vía Láctea.
Helmi fue galardonada recientemente con el premio Kavli, conocido como el "Nobel de la astrofísica".
El galardón es otorgado por la fundación del mismo nombre y otras instituciones en Noruega, y distingue a científicos en los campos de astrofísica, nanociencia y neurociencia por "avances revolucionarios" que "transforman nuestra comprensión de lo grande, lo pequeño y lo complejo".
La astrofísica argentina era aún estudiante de doctorado cuando descubrió un grupo de estrellas en la Vía Láctea que se movían en forma diferente al resto, y que fueron llamadas posteriormente en su honor las "corrientes de Helmi".
Años después, usando datos de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea, Helmi hizo otro gran descubrimiento: la última gran fusión de la Vía Láctea con otra galaxia.
Su padre, oriundo de Egipto, era profesor universitario de química de suelos.
"Mi papá era científico y era muy apasionado. Tenía un laboratorio, hacía experimentos. Traía a casa artículos científicos y yo de chica estaba acostumbrada a verlo ahí trabajando y entusiasmado contándole a mi mamá", cuenta.
Su madre, que era holandesa, era ama de casa. "Ella se entusiasmaba también por el entusiasmo de mi papá", recuerda.
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Helmi relata que, en la escuela primaria, la maestra de geografía les planteó el desafío de entender por qué siempre vemos la misma cara de la Luna.
"Recuerdo que cuando lo entendí es como que me hizo clic en la cabeza. Me pareció fantástico, y todavía me pasa, el hecho de entender algo que está tan lejos sin tener que desplazarse. Que siendo tan chicos tenemos la capacidad de entender cómo funciona el universo".
Su decisión de estudiar astronomía quedó sellada cuando siendo adolescente leyó la novela de ciencia ficción "Contacto", del astrónomo estadounidense Carl Sagan.
La protagonista del libro es una astrónoma, que tras captar emisiones de radio provenientes del espacio establece contacto con una cultura extraterrestre inteligente.
"Tenía 15 años cuando lo leí y me impactó por dos cosas. Porque la protagonista es una mujer astrónoma. Y porque ella usa la belleza de la matemática", cuenta.
"Siempre me gustó la matemática, y en el libro ella explica algo del universo con herramientas matemáticas".
"Eso me pareció maravilloso. Y ya ahí dije bueno, esto es para mí".
Helmi estudió astrofísica en la Universidad de La Plata, un "sueño hecho realidad".
"Estoy orgullosa de la formación universitaria que recibí en Argentina, sus sólidos cimientos me prepararon bien para la investigación", afirma.
En 1995 vino otro momento decisivo, cuando participó en la Escuela de Verano del Observatorio Vaticano (VOSS, por sus siglas en inglés). La escuela reúne a estudiantes de astronomía de todo el mundo.
La astrofísica emigró en 1996 a los Países Bajos y comenzó un doctorado en la Universidad de Leiden para estudiar la formación de la Vía Láctea.
Tras algunos años como investigadora posdoctoral se trasladó al Instituto Astronómico Kapteyn de la Universidad de Groninga, donde es profesora desde 2012.
Fue durante sus estudios en Leiden que la científica descubrió las "corrientes del Helmi".
"Para mi tesis la pregunta era justamente si la Vía Láctea fue fusionándose con otras galaxias más chicas. ¿Pero cómo encontrás los restos de esas galaxias más chicas?"
Helmi descubrió que la memoria de ese proceso de fusión puede encontrarse en los movimientos de las estrellas.
"La predicción era que si hay estrellas que se formaron en otra galaxia, debería haber muchas moviéndose juntas en el espacio. Y deberían estar en el halo de la galaxia. Nuestra galaxia es un disco, pero todos estos procesos de fusión tienden a depositar estrellas en el halo", explica
El halo —agrega— es un componente en torno al disco galáctico de la Vía Láctea.
"El problema del halo es que allí hay muy pocas estrellas, la mayoría están en el disco, más o menos una en 1.000 estrellas en la Vía Láctea son del halo".
Fuente: BBC Mundo
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