El creciente acercamiento de España a China y las tensiones que provoca en la Unión Europea
🌎 Mundo · General · hace 4 h · Fuente: España · Noticias

En las calles de Barcelona, dragones de color rojo fuego y dorado (probablemente con personas sudorosas dentro de los disfraces) bailaban entre multitudes encantadas, mientras que acróbatas chinos provocaban exclamaciones de asombro al hacer rodar, lanzar y arrojar farolillos esféricos al aire, manteniendo, como por arte de magia, la vela en su interior en posición vertical en todo momento.
Shanghái hizo historia en septiembre al convertirse en la primera metrópolis asiática invitada a La Mercè, nombre con el que se conocen las fiestas populares de de Barcelona.
Las multitudinarias celebraciones callejeras de la ciudad tienen como objetivo celebrar tradiciones catalanas centenarias.
El vicealcalde de Shanghái, Lu Shan, viajó a Barcelona para participar en la ceremonia de inauguración de La Mercè. El funcionario aseguró que las tradiciones culturales chinas y catalanas difieren en su forma, pero comparten "un espíritu común".
Todo esto podría ser una muestra del momento de aprecio mutuo que atraviesan España y China. Pero ese sentimiento de cordialidad dista mucho de ser compartido en toda la UE.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha visitado al presidente chino Xi Jinping cuatro veces en unos pocos años.
Desde la reelección de Donald Trump hace dos años, Sánchez ha instado a la UE en su conjunto a mejorar sus relaciones con China.
El acercamiento de Sánchez al gobierno de Pekín ha provocado resentimiento y desaprobación entre varios socios europeos de España, que ven a China como un rival estratégico y una posible amenaza geopolítica para la UE.
En privado, se preguntan si la postura favorable de Madrid hacia las empresas chinas está permitiendo que Pekín se convierta también en el enemigo (económico) dentro del bloque.
Pedro Sánchez no es el único líder de la UE que se desvía del camino establecido. La volatilidad global hace que otros países de la UE se sientan presionados y vulnerables, y que duden de poder confiar en Estados Unidos bajo la presidencia de Trump.
La política de Trump en materia de comercio y defensa se percibe como impredecible y, en ocasiones, agresiva. Por ello, los Estados miembro de la UE están seleccionando socios estratégicos que, a su juicio, se ajustan a sus necesidades nacionales, aunque esto pueda generar rechazo o irritación entre los demás países.
¿Acaso estas nuevas alianzas conllevan el riesgo de una ruptura permanente de la unidad en la UE o incluso en la OTAN?
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Alemania y Francia, las mayores potencias de la UE, se han unido para adoptar una postura más agresiva hacia China. Pretenden otorgar a Bruselas la capacidad de excluir del mercado de la UE a los competidores chinos subvencionados, con el fin de abordar los crecientes desequilibrios comerciales con Pekín, que según la Comisión Europea han alcanzado los 1.000 millones de euros diarios (unos US$1.125 millones).
Otros países de la UE están preocupados por la estrecha relación de China con Rusia. Pekín ha negado haber ayudado a Moscú en su esfuerzo bélico en Ucrania, pero los expertos en defensa señalan el apoyo tecnológico y económico de China, que, según afirman, ha permitido a Rusia mantener su ofensiva militar.
Por eso, mientras España corteja con entusiasmo a Pekín, se la acusa de velar por sus propios intereses en lugar de por los intereses europeos en general.
"Es un poco como el dilema del huevo y la gallina. ¿Se distanció España de sus aliados europeos o se distanciaron ellos de nosotros?", se pregunta Víctor Cortizo, abogado y académico especializado en relaciones sino-españolas.
"Creo que se trata más bien de nosotros. Es España. Pero es legítimo. La 'realpolitik' existe. Si me acerco a China porque eso atrae inversión china y fortalece mi economía, entonces eso es estratégicamente más atractivo que apoyar a aliados que también se preocupan solo por sí mismos", dice Cortizo.
Cortizo y yo estábamos rodeados de torres de cajas mientras hablábamos al final de la línea ferroviaria de mercancías más larga del mundo. Recorre más de 13.000 km entre Yiwu, en el este de China, y Madrid. Transporta principalmente piezas de automóviles y artículos eléctricos a España, y productos gourmet como jamón serrano y vino tinto de vuelta a China. Esta línea es un símbolo de las florecientes relaciones entre ambos países.
"Nuestro presidente del gobierno ha decidido anteponer el beneficio nacional a las relaciones con la UE", me dijo Cortizo. "La inversión china en España se ha duplicado tan solo en el último año".
Según el ICEX, el instituto de comercio exterior del gobierno español, las inversiones chinas en España están aumentando considerablemente, impulsadas en particular por las inversiones en nuevas gigafábricas de baterías y plantas automovilísticas.
Cortizo cree que España podría convertirse en el país europeo preferido de Pekín para invertir ahora que Hungría ya no está gobernada por el prochino Viktor Orbán, bajo cuyo mandato su país fue apodado "la puerta de entrada de China a Europa".
"La inversión estadounidense está disminuyendo y la inversión china está ganando relevancia aquí", me dijo Cortizo.
Estados Unidos sigue siendo el mayor inversor extranjero en España, pero la inversión neta se redujo en torno a unos 1.000 millones de euros (unos US$1.125 millones), según el Ministerio de Economía español.
La sociedad española mantiene ahora una actitud mucho más favorable hacia China que hacia Estados Unidos, su aliado tradicional.
Según una encuesta del Pew Research Center publicada este verano, el 54% de los españoles afirmó tener una opinión favorable de China, frente al 30% que tenía una opinión favorable de Estados Unidos.
China facilita el comercio, me dijo Cortizo, mientras que Estados Unidos (con los aranceles de Trump y los efectos de la guerra en Irán) lo ha dificultado enormemente.
Mientras tanto, los españoles han visto cómo el presidente estadounidense amenazaba a su jefe de gobierno con sanciones económicas cuando este no accedía a sus exigencias de aumentar el gasto en defensa al 5% del PIB o permitir que las bases estadounidenses en España se utilizaran en ataques contra Irán.
Por eso, muchos en España consideran que China es más fiable que Estados Unidos.
Y cuando el importante fabricante de automóviles chino Chery Automobile eligió España para su primer centro europeo de fabricación y operaciones hace dos años, le devolvió la vida a la entonces desaparecida marca española Ebro.
Fuente: España · Noticias
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