Los científicos que fabrican la nueva bomba atómica de EEUU han llegado a la meta tres meses antes de lo previsto
🌎 Mundo · Tecnología · hace 3 h · Fuente: Xataka Tecnología

Washington está fabricando su nueva bomba nuclear más rápido de lo que pensaban. Los equipos del complejo Y-12 de Tennessee completaron tres meses antes del calendario una etapa crítica de producción de los componentes nucleares de la B61-13, una nueva variante de la familia de bombas que Washington utiliza desde la Guerra Fría.
90 días antes. El hito, como decíamos, se produjo en el Y-12 de Oak Ridge, donde se fabrican los llamados canned subassemblies de la B61-13. Estas piezas contienen la etapa secundaria y otros componentes del paquete explosivo de un arma termonuclear, encerrados dentro de una carcasa metálica.
En julio, Y-12 había completado tres meses antes de lo previsto la certificación de todos los componentes contemplados para el objetivo de producción de 2026, dejándolos con la calidad necesaria para incorporarse al arsenal nuclear estadounidense.
El calendario acelera. El adelanto de tres meses terminó siendo únicamente una fotografía intermedia del programa. El pasado 1 de septiembre fue certificado el último de los componentes necesarios para cubrir toda la producción prevista de la B61-13 y el ciclo completo de fabricación y pruebas terminó aproximadamente siete meses antes del calendario.
Desde Tennessee, estas piezas viajan a la planta de Pantex, en Texas, donde se integran en las bombas que posteriormente recibe el Departamento de Defensa.
Tener la primera en dos años. Porque el Pentágono presentó oficialmente el programa B61-13 en octubre de 2023 y los primeros componentes de prueba comenzaron a fabricarse apenas unos meses después de recibir la autorización del Congreso.
En mayo de 2025 ya estaba ensamblada la primera unidad de producción, casi un año antes del objetivo inicial y menos de dos años después del anuncio. La propia NNSA considera la B61-13 una de las armas nucleares desarrolladas y llevadas a producción con mayor rapidez en Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.
El atajo de la bomba. La B61-13 pertenece a una familia cuya primera versión entró en servicio en 1968 y su rápido desarrollo se apoya en décadas de experiencia acumulada. El programa reutiliza capacidades industriales y procedimientos desarrollados para la B61-12 e incorpora características modernas de seguridad, protección y precisión ya probadas en esa variante.
Precisamente esa continuidad permitió simplificar etapas de desarrollo y fabricación manteniendo los controles exigidos para introducir un arma en el arsenal nuclear.
Hasta 360 kilotones para objetivos. Cuentan en Washington que la B61-13 recupera una potencia asociada a anteriores variantes de la familia y puede alcanzar aproximadamente 360 kilotones , unas 24 veces la potencia estimada de la bomba lanzada sobre Hiroshima .
¿Para qué? El Pentágono ha explicado que su combinación de gran rendimiento y mayor precisión está orientada a determinados objetivos militares endurecidos, extensos o profundamente protegidos, con el ejemplo más cercano está en Oriente Medio . A diferencia de la B61-12, que puede ser transportada por aviones como el F-35A, la nueva variante está prevista exclusivamente para bombarderos estratégicos estadounidenses.
Lo que no significa. El programa contempla una cantidad relativamente pequeña de B61-13 y cada unidad producida sustituye a una B61-12 que estaba previsto fabricar, por lo que la decisión no aumenta por sí misma el número total planificado del arsenal. En ese sentido, forma parte de una modernización mucho más amplia de las fuerzas nucleares estadounidenses que afecta simultáneamente a bombarderos, misiles, submarinos y cabezas nucleares.
En el caso de la B61-13, el elemento excepcional está siendo el calendario : una bomba anunciada en 2023 tuvo su primera unidad lista en 2025 y sus componentes nucleares han seguido saliendo de la cadena de producción varios meses antes de lo programado.
Que la B61-13 llegue antes de lo previsto puede interpretarse como un éxito industrial y tecnológico para Washington, pero también plantea una pregunta mucho más incómoda: qué dice del estado de la seguridad internacional que fabricar armas capaces de destruir ciudades enteras con varios meses de adelanto se haya convertido... en "una buena noticia".
Imagen | US Air Force , US Air Force , Los Alamos National Laboratory
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