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"Empecé a consumir ketamina a los 14 años y a los 22 necesitaba pañales"

🌎 Mundo · General · hace 2 h · Fuente: BBC Mundo

"Empecé a consumir ketamina a los 14 años y a los 22 necesitaba pañales"

Cargando Cargando Megan Harmes tenía 14 años cuando probó la ketamina por primera vez.

Una década más tarde, la rehabilitación la está ayudando a reconstruir su vida después de que los problemas de vejiga causados por la droga la obligaran a usar pañales para la incontinencia.

La organización benéfica Kaleidoscope, dedicada a la lucha contra las drogas, dice haber experimentado un enorme aumento en las derivaciones a su centro de desintoxicación y rehabilitación en los últimos cinco años: en 2021 solo dos personas habían sido derivadas, frente a las 112 que se han atendido en lo que va de este año.

La Universidad del Sur de Gales está llevando a cabo una investigación sobre las necesidades específicas de este grupo, ya que el daño causado por el "uso crónico y creciente" de la ketamina es mucho más rápido y se produce en un período de tiempo más corto que el causado por el alcohol, la cocaína, la heroína o el éxtasis.

Los servicios tradicionalmente diseñados para adultos mayores están teniendo que adaptarse para dar soporte a personas mucho más jóvenes, dijo la institución, con necesidades muy diferentes y hábitos que a menudo se generaron en su etapa estudiantil.

Para Megan, una joven galesa de 24 años, el consumo de drogas se hizo más común entre sus compañeros durante el confinamiento por la pandemia de covid-19.

Como estudiante de ingeniería aeronáutica, de repente se encontró trabajando desde casa, cobrando su salario completo y con acceso a una droga cuyo precio se había desplomado.

En los peores momentos, la tomaba "todo el día, todos los días". Megan comentó que le ayudaba a suprimir los síntomas o sentimientos asociados con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y el trastorno límite de la personalidad.

"Ahora que estoy sobria soy muy hiperactiva. No había sido así desde que tenía 14 años; [la droga] me reprimía prácticamente todo", relató.

Finalmente, su consumo de ketamina provocó que perdiera su trabajo, lo que la llevó a una espiral descendente.

Más tarde, Megan encontró trabajo en otro lugar, pero cuatro años de turnos nocturnos afianzaron aún más su adicción, ya que utilizaba ketamina para mantenerse despierta durante la noche incluso en sus días libres.

En los últimos dos años ha estado sufriendo muchísimo, incapaz de mantenerse erguida y necesitando usar pañales para la incontinencia.

"A una joven de 22 años que usa protectores o pañales, eso le quita toda la dignidad", aseguró.

"En aquel entonces, realmente no me importaba si vivía o moría; ahora no quiero morir".

"Llevo poco más de cuatro semanas en rehabilitación y estoy recuperando mi antigua forma de ser", reflexionó.

Megan dijo que no sabrá el alcance de los daños en su vejiga hasta dentro de un tiempo, pero ha subido de peso y físicamente se siente mejor que cuando llegó.

Jo Moore dirige el centro de rehabilitación Birchwood de Kaleidoscope. Dice que hace cinco años solo recibieron una solicitud de desintoxicación hospitalaria por ketamina.

"Desde enero de este año hemos visto pasar por aquí a 112 personas", explica, agregando que la mitad de sus pacientes consumían ketamina.

"Es muy, muy barata y muy accesible; eso es lo que permite que la gente la consuma con más frecuencia y en grandes cantidades al mismo tiempo", explica.

Este fármaco se prescribe en centros de salud como anestésico disociativo y también se utiliza en animales, pero en 2014 fue reclasificado como droga de clase B en Reino Unido. Esto significa que es ilegal tomarla, transportarla, fabricarla o venderla.

Se estima que el período en 2024-2025, unas 264.000 personas de entre 16 y 59 años consumían ketamina de forma ilícita en Reino Unido; asimismo, el número de personas que buscaron tratamiento por trastornos relacionados con el consumo de ketamina se multiplicó por doce a lo largo de una década.

Si bien los jóvenes han impulsado el aumento del consumo de esta droga, Moore afirmó que el año pasado se observó un incremento en las derivaciones de adultos de entre 25 y 34 años.

Darren Quelch, investigador de la Universidad del Sur de Gales, dice que las entrevistas con los usuarios del servicio de Birchwood sugieren que el consumo comienza a partir de los 13 años.

Los daños físicos causados por el uso continuado, señala, abarcan desde problemas de memoria y dolor crónico hasta daños en la vejiga e insuficiencia renal.

Los servicios de apoyo están teniendo que adaptarse rápidamente a medida que las necesidades de los usuarios se vuelven más complejas. "[Pero] su especialidad no es lidiar con casos médicos realmente complejos", afirma.

"Incluso si lo hicieran, en realidad aún no sabemos cuál es la respuesta correcta", agrega.

Es por ello que Quelch está investigando con Kaleidoscope qué tipos de apoyo son eficaces para este grupo específico de pacientes.

"Esta población es intrínsecamente diferente a muchos otros grupos que podrían recurrir a los servicios de tratamiento de adicciones", apunta.

Otro consumidor de ketamina, Mark, contó que su salud se había deteriorado hasta tal punto que "a los 25 años probablemente tenía el cuerpo de una persona de 80".

De niño, en la ciudad inglesa de Liverpool, era un apasionado del fútbol; ahora observa con envidia a otros de su edad que caminan sin dolor.

Fuente: BBC Mundo

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