La medusa "inmortal" capaz de rejuvenecer y cómo los secretos de sus células nos pueden ayudar a tratar enfermedades
🌎 Mundo · General · hace 2 h · Fuente: BBC Mundo

Cargando Cargando La Turritopsis dohrnii , una medusa diminuta y translúcida, ha demostrado ser sorprendentemente difícil de matar.
La bióloga marina Maria Miglietta, de la Universidad Texas A&M en Galveston, las ha cortado, hervido, privado de alimento, sometido a un exceso de salinidad o introducido en agua dulce.
Y, sin embargo, estas ingeniosas criaturas burlaron a la muerte en cada ocasión.
Ante situaciones de estrés, se detienen en seco y caen al fondo de su recipiente.
Entonces ocurre algo asombroso: los animales se transforman en masas de células que no guardan parecido alguno con la forma de paraguas con tentáculos propia de las medusas adultas.
En un plazo de uno a tres días, de esta masa celular brota una estructura llamada pólipo —una etapa temprana del ciclo vital de la medusa—, que posteriormente se desarrolla hasta formar una colonia de la que, con el tiempo, surgirán nuevas medusas.
"A partir de una sola medusa que no muere, se obtiene una colonia capaz de generar cientos más", explica Miglietta.
Y cada una de estas nuevas medusas puede, en teoría, rejuvenecer de la misma manera, demostrando una capacidad aparentemente inagotable para hacer retroceder el reloj biológico hacia la juventud.
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Miglietta y otros científicos estudian actualmente los procesos genéticos y moleculares que hacen posible la hazaña de la Turritopsis dohrnii de desafiar a la muerte.
Al desentrañar estos secretos, los investigadores esperan explorar si es posible activar procesos similares en los seres humanos.
El objetivo no es convertir a las personas mayores en bebés —al estilo de Benjamin Button, una idea que pertenece estrictamente al ámbito de la ciencia ficción—, sino inducir a las células y tejidos a recuperar un estado más juvenil, con el fin de sanar heridas y tratar enfermedades asociadas al envejecimiento.
"Creo que el santo grial de este tipo de cosas sería la biología regenerativa: tratar de revertir la degeneración o degradación relacionada con el envejecimiento", dice Michael Koldobskiy, oncólogo pediátrico y médico científico de ña Universidad Johns Hopkins en EE.UU.
"Estamos muy lejos de aprovechar eso para el beneficio humano, pero creo que comprender estos organismos que desarrollaron estos procesos hace millones de años podría realmente dar sus frutos".
Las capacidades regenerativas de la Turritopsis dohrnii fueron descritas por primera vez en 1992 por un científico italiano que mantenía a estos animales en el laboratorio y olvidó alimentarlos durante un fin de semana.
Al regresar, esperaba encontrarlos muertos, pero "en su lugar, halló nuevos pólipos en el recipiente", comenta Miglietta.
Poco después, el biólogo Stefano Piraino, de la Universidad del Salento (Italia), comenzó a interesarse por los mecanismos que hacían posible esta proeza de rejuvenecimiento.
A medida que los embriones se desarrollan, las llamadas células madre se multiplican y se transforman en células nerviosas, musculares y de otros tipos que conforman el organismo.
Por lo general, estas células permanecen en su estado especializado hasta que envejecen y mueren.
Sin embargo, Piraino descubrió que, durante el rejuvenecimiento de esta medusa "inmortal", ciertos tejidos experimentan un proceso de "transdiferenciación".
Es decir, regresan a un estado similar al de las células madre para, posteriormente, especializarse en otros tipos celulares.
"Las células adultas se 'desdiferencian' y se transforman en algo distinto, necesario para formar el pólipo", explica Miglietta, quien trabajó en el laboratorio de Piraino.
La capacidad de la Turritopsis dohrnii para rejuvenecer le ha valido el apodo de "medusa inmortal".
Es —hasta donde saben los científicos— un caso único en el reino animal.
Si bien algunos lagartos, gusanos y anfibios pueden regenerar partes de su cuerpo perdidas o lesionadas, ninguno es capaz de revertir un organismo adulto a un estado juvenil
La Turritopsis dohrnii constituye una demostración extraordinaria de que el envejecimiento y la mortalidad no son siempre una inevitabilidad biológica (aunque los científicos no pueden descartar que, con el tiempo, el animal muera de forma natural).
Hoy en día, Miglietta y otros investigadores trabajan para desentrañar los procesos genéticos que permiten a las células retroceder en el tiempo.
El sueño definitivo, señala Koldobskiy, sería identificar el "interruptor" molecular que controla este proceso.
Si ese mismo mecanismo de control existiera en los seres humanos, tal vez podría activarse para inducir a las células humanas a recuperar un estado más juvenil.
De ser posible, esto podría acelerar la curación de heridas o tejidos dañados tras un accidente cerebrovascular o un infarto, e incluso revertir los daños asociados a la pérdida de visión relacionada con la edad o la neurodegeneración característica de la enfermedad de Alzheimer.
Fuente: BBC Mundo
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